Porque hay cosas que se piensan pero no se dicen.

Publicado: 13 noviembre, 2015 en Uncategorized

Ya no hago fotografías.

Otrora época ésto podía resultar imposible para mí. La necesidad de inmortalizar cualquier momento quedaba remanente y más pendiente del flash de la cámara, que del deseo del carpe diem. En realidad es un poco lo que ocurre hoy día: fotografías de la comida, del gimnasio, de las zapatillas de deporte de marca, de las mil copas que te vas a beber, de la necesidad que tienes por mostrarle al mundo lo feliz y lo afortunada que eres.

Porque tienes un follamigo guapísimo.

Porque has ido al restaurante más caro y mas chic del mes.

Porque tienes una vida mucho mejor, en definitiva.

¿Lo tienes? Oh… Espera.
Las mejores personas que he conocido en mi vida no sabían lo que iban a hacer al día siguiente, ni tenían un sueño, ni un objetivo. Algunas no sabían ni dónde iban a dejarse caer para planchar la oreja. “Yo vivo, simplemente. Porque estoy vivo, Yitar, y eso es algo que no me puedo permitir el lujo de olvidar. Jamás.”
Y cuando vives, cuando disfrutas del momento, todo queda en un segundo plano. Te importan bien poco los decibelios de tu timbre de voz, que van subiendo peligrosamente conforme van aflorando las anécdotas que desembocan en sonoras carcajadas; tampoco entiendes de horarios, de que te estás perdiendo el programa de las 22:35 de la noche o de que sean las 00:46 de un Martes y mañana tengas que levantarte a las 7:00 para retrasar la alarma del despertador unas tres veces antes de decidirte a salir al mundo.

Si estabas cansado, ni te acuerdas. ¿La bronca con el jefe porque metiste la gamba con la misma tontería por quinta vez? Un desliz banal que una caña puede reparar. El problema que te rondaba en la cabeza con un molesto runrún desde hacía semanas queda eclipsado por una confesión de tu compañera que necesita desesperadamente de tu consejo. Vas camino a casa y te encuentras que has andado 8 kilómetros hablando del último sketch que batió recórds en Youtube para descubrir, ¡anda!, que tienes la mejor puesta de sol del mundo con el astro rey zambulléndose en el mar.

Y entonces, en lugar de echar mano a tu cámara móvil para inmortalizar esa escena y subirla a las cincuenta redes sociales que tienes para mendigar unos cuantos likes y demostrar lo chachiguay que eres; te descubres echando el brazo por el hombro de tu colega para acercarlo más a ti y disfrutar juntos de ese pequeño secreto que habéis descubierto juntos.Te descubres viviendo, ni más ni menos. Y sonríes. Mucho más que cuando recibes un like o un megusta. Ésa sensación no tiene palabras porque todavía no las han inventado. O quizá es que somos incapaces de recordarlas.

Es por ésto, sencillamente por tener ésta sensación que ya no hago fotografías. Ni le hago caso a mi móvil porque prefiero estar con personas.
Porque prefiero tener la sensación de estar viva.

Anuncios

Protestas, súplicas, sugerencias, hechizos

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s