Apnea.

Publicado: 14 marzo, 2014 en Uncategorized

Hay una magia oculta en las cosas que no se dicen.

A diferencia de los días que no vivimos, las cosas que no se dicen son reales: suceden en tiempo presente y poseen un carácter féerico en su interior, puesto que son aquellas que de decirlas, bien pueden cambiar la sucesión del destino.

Las cosas que no se dicen encierran un misterio. Significan cobardía en muchas ocasiones y orgullo en otras, oportunidades que se pierden y que no volverán a darse la ocasión de ser y suceder en el peor de los casos. Pero son también omisiones que nos reservamos para nosotros mismos, declaraciones que preferimos hacer con la mirada o con un gesto. Mentiras piadosas, recuerdos modificados, convertidos, dolorosos, fantásticos, únicos, irrepetibles o auténticos éxtasis de placer que preferimos guardar dentro de nuestro ser.

Son aquellas que se delatan con una sonrisa en la comisura de la boca o con un ligero fruncimiento en la cara, o también cuando en un impulso nos disponemos a relatar algo pero enmudecemos rápidamente. En ese momento, ese mágico instante, nos quedamos sin aliento y no somos capaces de pronunciar ni una palabra y, o bien cambiamos de tema, o permanecemos en silencio; incapaces de cambiar una realidad presente, dejando que el transcurso del tiempo siga su entretejido camino.

Y es que, hay cosas que se piensan, pero no se dicen.

Somos dueños de un destino que bien sabemos que podemos cambiar.

Somos dioses involuntarios.

 

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