Indiecaciones.

Publicado: 10 noviembre, 2011 en Música, Reflexiones

– ¿Qué estás escuchando?
– El nuevo disco de uno de mis grupos favoritos.
– Por favor, vaya música más rara escuchas. ¿Y qué me dices de la letra? ¿Éstos no salen en la radio verdad?
– Es música para cultivar el alma y las letras son las mismas que salen de mi corazón en un momento de necesidad.
– Vamos, que además de raro, eres un moñas.

Últimamente está de moda el ser musicalmente raro. Cuanto más obtusa sea una canción, cuyo nombre sea enrevesado, un juego de palabras o cuanto menor sentido tenga la letra; mejor. ¡Estás de moda! ¡Eres súper diferente y cool! Lo más de lo más, felicidades. Si además de tu nuevo gusto musical has añadido a tu vestuario unas gafapasta, las botas militares, pitillos de mil colores, sombreros de los años 50 y bufandas de cuadraditos; ¡felicidades también! Ya eres todo un moderno de mierda. O, como está de moda llamarlo últimamente, un casual.

Sin ir más lejos, cuando el año pasado me ponía en clase a improvisar letras de grupos como LoveOfLesbian o el más conocido de moda por el momento, Vetusta Morla; la gente de mi alrededor arqueaban las cejas, contenían una risa y se alejaban en silencio. Otros, directamente mantenían conversación del tipo que he citado al principio de esta entrada. Nadie poca gente conocía mi música, pocas personas entendían esas letras, esas melodías que me transportaban a mil y un mundos. Música que me hace sentir viva, que compone la banda sonora de mi vida.

Ahora llego a cualquier lugar y la misma gente que se alejaba de mí o me miraba raro por cantar esas canciones tan extrañas, no sólo las malentonan; sino que presumen de conocerles interiormente, de que son una auténtica pasada y que nadie hace música como ellos.

– ¡Woah! ¿No los has escuchado? ¡Son lo mejor!
– Ya los conocía de antes…
– Imposible, tú sólo escuchas música extraña de tíos yonkis.

Vivir para ver, señores. Como ahora está de moda la originalidad, el ser diferente se ha transportado también al mundo musical. Lo único positivo que saco de todo ésto, es que ahora los conciertos se han duplicado y las giras han aumentado sus ciudades y su número de días, pero comprended que una vena me palpite cuando me encuentro cada día situaciones de este estilo. Por la moda pasajera de ser un auténtico casual.

Porque sí, pese a todo, sigo siendo la chica que escucha música rara pero que poco a poco voy entendiendo de música porque he descubierto a Vetusta Morla.

Que el nuevo disco de Iván Ferreiro se titule “Confesiones de un artista de mierda” no me parece ninguna casualidad.

 

Casuals, que nunca sabrán apreciar una buena canción ni a un buen artista.
Casuals, casuals por todas partes.

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